4. Ejemplos de la Lírica

Un ejemplo de oda la encontramos en Il Canzionere de Petrarca:

Francesco Petrarca“Era el cabello al viento desatado

que en mil nudos de oro entretejía;

y en la mirada sin medida ardía

aquel hermoso brillo, hoy ya apagado;

el gesto, de gentil favor pintado,

ya sincero o ya falso, lo creía;

ya que amorosa yesca en mí escondía,

¿qué mucho que me viera así abrasado?

No era su andar cosa mortal grosera,

sino hechura de ángel; y sonaba

su voz como no suena voz humana:

un espíritu celeste, un sol miraba

cuando la vi; y si ahora tal no fuera,

no porque afloje el arco el daño sana…”

Elegía bien conocida es la de Las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre:

Jorge_Manrique_portrait“Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando,

cuán presto se va el placer,

cómo, después de acordado,

da dolor;

cómo, a nuestro parecer,

cualquiera tiempo pasado

fue mejor.

Pues si vemos lo presente

cómo en un punto se es ido

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por pasado.

No se engañe nadie, no,

pensando que ha de durar

lo que espera,

más que duró lo que vio

porque todo ha de pasar

por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir;

allí van los señoríos

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos,

y llegados, son iguales

los que viven por sus manos

y los ricos…”

Diferente de las dos anteriores es la égloga I de Garcilaso de la Vega:

Retrato_de_Garcilaso_de_la_Vega“El dulce lamentar de dos pastores,

Salicio juntamente y Nemoroso,

he de contar, sus quejas imitando;

cuyas ovejas al cantar sabroso

estaban muy atentas, los amores,

(de pacer olvidadas) escuchando.

Tú, que ganaste obrando

un nombre en todo el mundo

y un grado sin segundo,

agora estés atento sólo y dado

el ínclito gobierno del estado

Albano; agora vuelto a la otra parte,

resplandeciente, armado,

representando en tierra el fiero Marte;

 agora de cuidados enojosos

y de negocios libre, por ventura

andes a caza, el monte fatigando

en ardiente jinete, que apresura

el curso tras los ciervos temerosos,

que en vano su morir van dilatando;

espera, que en tornando

a ser restituido

al ocio ya perdido,

luego verás ejercitar mi pluma

por la infinita innumerable suma

de tus virtudes y famosas obras,

antes que me consuma,

faltando a ti, que a todo el mondo sobras…”

La famosa sátira de Quevedo A un hombre de gran nariz:

Quevedo“Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una alquitara medio viva,

érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado.

érase un elefante boca arriba,

érase una nariz sayón y escriba,

un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,

érase una pirámide de Egito,

los doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,

frisón archinariz, caratulera,

sabañón garrafal, morado y frito…”

 

 

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